Como en un antiguo cuento oriental, la arquitectura de diseño con las calles vacías es una hermosa metáfora:
“Mira lo que puedo hacer”, dice el arquitecto.
“Mira lo que me importan tus habilidades”, responde el ciudadano, y sigue a lo suyo por calles congestionadas a la busca de un bar que tenga los vidrios lo bastante sucios como para poder confiar en el cocinero.
La metáfora urbana de Ordos se ¿levanta? en Mongolia Interior, y es una metáfora perfecta del tiempo que nos ha tocado vivir, donde todo todo es posible, aunque carezca de cualquier lógica. “Si puedo pagarla, puedo crear la ciudad”. Esta Sant Petersburg sin Rusia crece no en un pantano, como solían las ciudades nuevas, si no en los límites del desierto. Un desierto urbano.


